jueves, 2 de diciembre de 2010

Tabla de contenido

Justificación y objetivos

Marco teórico 1

Desarrollo del siglo XIX 1

Desarrollo del Siglo XX 5
                        Desarrollo de la pintura Ecuatoriana y su función social
                             Crisis del arte religioso
                                      Individualidad y evolución
                                              Los estímulos y críticas en la republica
                                                           Museos y colecciones

Planteamiento del problema 12

Introducción del liberalismo 12

Influencia del Expresionismo 14


Conclusión……………………………………………………………………………………..16

Bibliografía……………………………………………………………………………………17

Anexos…………………………………………………………………………………………18



Justificación
Este trabajo busca analizar de una manera detallada el desarrollo del arte en el Ecuador en donde si bien es cierto nos centramos en dos periodos los cuales son el siglo XIX y XX en donde a partir de estos hacemos un análisis grosso modo en el cual podemos encontrar los puntos más básicos del desarrollo de la historia del arte en nuestro  país, pero esta es solo la primera parte de este trabajo después de ese análisis nos centraremos en el tema central de nuestro análisis el cual busca encontrar la influencia del proceso de revolución liberalista en el desarrollo del arte es así como delimitaremos el tema en 2 partes el primero ya antes explicado el cual es el desarrollo histórico del arte en el ecuador y el segundo y más importante es la influencia del liberalismo en el arte en los años de 1896 a 1922 buscando así crear un hito histórico del proceso continuo del arte y sus etapas.



Objetivos.
Desarrollar un análisis en el cual se puede observar con más claridad el desarrollo del arte en los siglos XIX y XX para poder generar una crítica de los proceso que se desenvolvieron en nuestro país y poder generar avances en lo que se refiere a los impedimentos que generaron estancamientos creativos e impedimentos en un desarrollo sustentable y continuo de la cultura y en especial del arte, refiriéndonos especialmente a la influencia del liberalismo en el proceso del arte en el Ecuador y entender que cambios genero este en la época.





Marco Teórico



Desarrollo histórico del arte en el proceso de los siglos XIX y XX
Desde el 10 de agosto de 1809, en que estalló el Primer Grito de libertad política, hasta el 24 de mayo de 1822 en que se consumó la Independencia, Quito vivió un ambiente de inquietud, nada favorable al desarrollo de las Bellas Artes. Según él, sólo en un estado libre pueda asegurarse una alta cultura espiritual, en que florezcan las Bellas Artes. Ahí figuran los pintores, los escultores y los plateros.
Eran Antonio Ruiz, Miguel Solís, Juan Mogro, Eugenio Aguirre, José Solís y Aldana, José Antonio Mogollón y Andrés Solano.
En este ambiente de arte se formó Antonio Salas, quien demostró su afecto a Samaniego, bautizando a una de sus hijas con el nombre de Brígida, que era el de la heredera del maestro.
Entre los artistas, Antonio Salas fue favorecido con un don   *469   “excepcional, el de una descendencia en que perpetuó su nombre y la afición a la pintura. Del segundo matrimonio con doña Eulalia Estrada y Flores nacieron Rafael Salas, becario en Roma, como Luis Cadena y compañeros más tarde en el profesorado en la Escuela de Bellas Artes, fundada por García Moreno”; Diego que optó por la medicina, sin renunciar al ejercicio de la pintura; Brígida, de notable habilidad pictórica y muy cotizada por sus obras de tema religioso y Josefina, madre de Antonio Salguero, tronco, a su vez, de una nueva generación de artistas. Antonio Salas ofrece, en su personalidad de artista, el caso típico de la evolución ante las circunstancias de la vida. De sus Maestros Rodríguez y Samaniego aprendió la pintura, caracterizándose desde el principio por su dibujo y colorido personal. El 31 de enero de 1852 debe tenerse como una fecha simbólica para el Arte Ecuatoriano. La Escuela Democrática Miguel de Santiago dio, pocos meses después, pruebas de su influjo en la promoción de las Bellas Artes. Esta vez hablaron, además del Protector, don Fernando Polanco, don Francisco Paz, el doctor Antonio Cárdenas, don Pablo Bustamante, don Modesto Espinosa, don Francisco Gómez de la Torre y don Juan Montalvo. Para el veredicto se había previamente designado un jurado calificador, compuesto por Antonio Salas, José Páez y Medrano y José Ildefonso Páez y Juan Pablo Sanz como Secretario. A la Escuela Democrática de Miguel de Santiago había precedido el Liceo de Pintura, fundado en Quito en 1849, bajo la dirección del dibujante francés Ernesto Charton, cuya enseñanza costeaba gentilmente el doctor Ángel Ubillus. Entre ellos se encontraban Rafael y Ramón Salas, Luis Cadena, Ramón Vargas, Leandro Venegas, Nicolás Miguel Manrique y Telésforo Proaño.
La Escuela Democrática Miguel de Santiago justificó su nombre, abriendo sus puertas a todos los aficionados al arte. Carrillo había aprendido pintura en el taller de Antonio Salas. Entre los artistas del siglo XIX ocupó puesto de prestancia Juan Agustín Guerrero, Vicepresidente de la Escuela Democrática, hombre de múltiples habilidades. Amigo de Guerrero y compañero de labor y gusto artístico fue Ramón Salas, el primogénito de Antonio Salas. Interpretó también la visión del paisaje ecuatoriano. Con profundo sentido social estableció en 1847 una escuela de dibujo, colaboró en 1849 en la organización de la Escuela Democrática de Miguel de Santiago y enseñó dibujo y perspectiva en el Convictorio de San Fernando. En 1852 dirigió la Exposición artística de la Escuela Democrática y abrió una escuela de pintura y arquitectura.
Fueron los mantenedores de la tradición del arte religioso. El padre Matovelle afirma que «los cuadros de la nave (del Santuario de Guápulo) son obra del reputado artista Tadeo Cabrera y fueron trabajados en la primera mitad del siglo XIX». Los agraciados entonces fueron Rafael Salas y Luis Cadena.
Fue éste el principio de la preocupación del Estado para patrocinar las Bellas Artes. Con vista a la fundación de la Escuela de Bellas Artes, la Legislatura de 1869 autorizó el contrato de dos artistas especializados en pintura y escultura y el envío de Juan Manosalvas como becario, para que se perfeccionara en la pintura.
Por fin el 2 de mayo de 1872, García Moreno instaló la Escuela de Bellas Artes, bajo la dirección de Luis Cadena, quien con Rafael Salas se encargó de la enseñanza de la pintura. Para la escultura comprometió al escultor español José González y Jiménez, domiciliado en Roma. A la Escuela de Bellas Artes se había adelantado el Conservatorio de Música, que se estableció en 1870, bajo la dirección de Antonio Neumanne, autor de la música del Himno Nacional. El artista corso había venido al país en 1854 como director de una compañía lírica. También la arquitectura recibió impulso, al par de las otras artes. No obstante la paralización de las obras iniciadas por García Moreno, no desapareció el interés del Gobierno por el Arte. El año siguiente, el doctor Honorato Vásquez, Rector de la Universidad, encargó la dirección de la Escuela de Pintura al artista quiteño don Joaquín Pinto.
Las transformaciones políticas no habían extinguido la afición   *479   “quiteña a las Bellas Artes, que mantuvieron con honor los Salas, Pinto y Manosalvas. El 24 de mayo de 1904, a iniciativa del ministro señor Luis Martínez, se inauguró la Escuela de Pintura y Dibujo, con profesorado nacional”. El señor Julio Román, que sucedió a Martínez en el Ministerio, informaba en 1906, que desaparecidos los tres artistas mencionados, habían comprometido a artistas europeos para dirigir la enseñanza. Seis años más tarde, el ministro señor Luis Dillon daba testimonio del éxito que se había conseguido para la Escuela de Bellas Artes con la enseñanza del señor Raúl María Pereira, en la pintura; de León Camarero, en colorido y composición; de Alfredo Bar, en dibujo. Luis Cadena nació en Quito, el 12 de enero de 1830. Dotado de innata inclinación al arte, alternó con los estudios el ejercicio de la pintura. Para seguir un aprendizaje dirigido, frecuentó el taller de don Antonio Salas. De regreso a su patria dio clases de pintura en una Academia organizada en 1861. Cuando en 1872 se fundó la Escuela de Bellas Artes, fue Cadena llamado a dirigirla. En 1864 aprovecharon de Luis Cadena para integrar la galería de cuadros de la Vida de San Agustín. Son asimismo ocho los lienzos pintados por Cadena. Con este artista estuvo también en San Agustín el pintor Juan Manosalvas autor del lienzo, llamado El Padre Eterno, que se volvió célebre por la graciosa leyenda que narra el padre Valentín Iglesias144. En 1881, el pintor Antonio Salguero completó las series de cuadros de San Agustín con ocho lienzos que se hallan en los claustros del segundo piso del convento.
Diez años después de Cadena, nació en Quito en 1840 el artista Juan Manosalvas. A los doce años experimentó el influjo social y artístico de la Escuela Democrática Miguel de Santiago.
Vinculado a Cadena en la práctica del arte y el parentesco, pintó con él en 1864 algunos cuadros para el convento de San Agustín. A su regreso de Italia en 1873 compartió con Cadena el profesorado de arte en la Academia de Bellas Artes, fundada por García Moreno. Allá venían Rafael y Alejandro Salas, el doctor Diego Salas Pinto, un hijo de Cadena que era sobrino político -ya que las esposas de Manosalvas y Cadena eran hermanas- Antonio Salguero, Leandro Venegas, el Sordo, un español José Durán, discípulo de Cadena, el escultor Benalcázar y varios otros artistas, y de sus conversaciones saqué abundante documentación para la historia de la pintura quiteña». Manosalvas fue tomado en cuenta para profesor de la Escuela de Bellas Artes en 1904 y falleció el 23 de febrero de 1906.
Dos años después de Manosalvas, nació en Quito Joaquín Pinto el 18 de agosto de 1842, del matrimonio del caballero portugués don José Pinta Valdemoros y de la ambateña doña Encarnación Ortiz y Cevallos.
Pinto fue un pintor genial que tomó el arte como vocación y destino y se impuso el problema de la técnica para resolverlo y superarlo. En cuadros de tamaño limitado interpretó las costumbres populares, panoramas y paisajes, naturaleza muerta, aves y motivos religiosos. Son pocos los retratos y lienzos de mayor tamaño que brotaron de su pincel. En 1902 fue comprometido a Cuenca para dirigir la Escuela de Pintura. La Unión Literaria celebró el hecho con una nota, que transcribimos a continuación: «Bellas Artes en Cuenca.- Para esto viene el señor don Joaquín Pinto, el artista de más imaginación de Quito, Patria de los Pintores, y entre ellos el más ilustrado en la literatura pictórica. Algún día, se juzgará a Pinto en sus méritos de artista. San Dimas, ejemplar único existente en poder del doctor Honorato Vázquez y; cosas del artista, concluyó el cuadro un viernes santo a las últimas horas del día conmemorativo de la escena representada. Cuadros de género. »Paisajes: Vistas de las montañas.
Las obras de Pinto se exhiben en el Museo Municipal, en el Museo Jijón y Caamaño y en la Colección de Don Víctor Mena. Vuelto a Quito dedicó sus últimos años a la enseñanza en la Escuela Nacional de Bellas Artes147.
Al hablar de Antonio Salas destacamos el hecho de haber sido el progenitor de una vasta familia de artistas, que heredaron con la sangre la afición al arte y aprovecharon de su padre las enseñanzas, que trasmitieron a sus descendientes.
De ellos profesaron el arte de la pintura Camilo, muerto en 1905 y Alejandro, que hizo de su taller escuela de arte para sus hijos Carlos, Manuel y José que murió en Roma, a donde había ido en goce de una beca del Gobierno. Del segundo matrimonio de Antonio Salas, se destacó Rafael, quien aprendió de su padre el dibujo y los secretos del colorido. De regreso a la patria, se le tomó en cuenta para profesor de la Academia de Bellas Artes, fundado por García Moreno. Después convirtió su estudio en escuela de pintura para sus hijos y algunos discípulos, entre los que se contó Luis Martínez. Vástago en segunda generación de Antonio Salas fue Antonio Salguero, hijo de doña Josefina Salas. Aprendió la pintura en el estudio de su primo Alejandro Salas. En 1901 fue a Roma para perfeccionarse en el Arte. Aprovecho de su estadía en Europa para sacar copias de las pinturas de los grandes artistas y volvió a Quito con una colección de modelos. En 1904 fue designado profesor de la Escuela de Bellas Artes. A su muerte, los herederos vendieron los cuadros de don Antonio. Firmados por el artista hay muchos lienzos del Corazón de Jesús, como cuadros representativos del folklore quiteño.
Otro centro de producción imaginera fue San Antonio de Ibarra. Recordamos que en setiembre de 1884 se fundó ahí una Escuela de Bellas Artes, para estimular la habilidad de sus moradores                .









El Arte ecuatoriano en el siglo XX
Una ojeada histórica al Arte ecuatoriano del siglo XIX ha permitido colegir el afán del país por conservar la tradición quiteña de afición a esta rama de la cultura. Factor decisivo en la promoción del arte ecuatoriano ha sido la creación definitiva de la Escuela de Bellas Artes, el 24 de mayo de 1904, por iniciativa del ministro entonces de Instrucción pública señor Luis Martínez. La enseñanza comenzó con los artistas quiteños Salas, Pinto y Manosalvas. La Escuela de Bellas Artes constituyó para el Gobierno un timbre de honor. En el informe, presentado por el ministro señor Luis Dillon, el 30 de junio de 1913, ponderaba el éxito conseguido en la Institución por la enseñanza del señor Raúl María Pereira, profesor de Pintura; del señor León Camarero, profesor de colorido y composición; del señor Paul Alfredo Bar, profesor de dibujo; del señor A. Dobe, profesor de Litografía y del señor Juan Castells, profesor pinturista en la misma sección de Litografía.
Presto la Escuela de Bellas Artes comenzó a dar sus frutos. El ministro doctor Manuel María Sánchez, en su informe de 1915, dio cuenta de la II Exposición anual de la Escuela de Bellas Artes, inaugurada el 10 de agosto de 1914. Entonces obtuvieron premios Antonio Salguero, Eugenia de Navarro, Paul Bar y Juan León Mera, en el tema de paisaje; Víctor Mideros, José Yépez y Enrique Gómez Jurado, en la pintura de figura humana; Luis Salguero, en pintura de género; Roura Oxandabero, en la sección de Dibujo y Jesús Vaquero Dávila, en la de Artes retrospectivos.
A la Exposición enviaron también trabajos los ecuatorianos que gozaban de becas en el exterior y fueron: Manuel Rueda,   *491   Antonio Salgado, José Salas Salguero, José Moscoso, Luis Aulestia, Luis Veloz y Nicolás Delgado.
El ministro Sánchez informó asimismo que había adjudicado a la Escuela de Bellas Artes el kiosco de La Alameda, para los cursos superiores de escultura, pintura decorativa, salón de exposiciones anuales y galería permanente de obras de arte.
Frente a ella han figurado don Pedro Traversari, don Víctor Puig, José Gabriel Navarro, Víctor Mideros, Nicolás Delgado, Pedro León Donoso, Diógenes Paredes.
Como institución ha sido el centro por donde han pasado casi todos los artistas que han dado prestigio al arte ecuatoriano, primero como discípulos y después como maestros.
La enumeración de motivos pictóricos, como el paisaje, la figura humana, pintura de género, dibujo, arte retrospectivo, demuestra la insistencia en la clasificación de temas y en el adiestramiento del aprendiz para producir una obra determinada de arte. En cualquier marco de paisaje  se presenta el indio, como elemento integrante de la naturaleza andina.
Casi no hay pintor quiteño, que no hubiese experimentado la sugestión del ambiente paisajístico. Su sensibilidad de artista, desarrollada en el ambiente rumano, se sugestionó con los matices de color que produce el sol ecuatorial. Por el color. La pintura es óptica ante todo. La materia de nuestro arte está ahí, en lo que nuestros ojos piensan».


Desarrollo de la pintura Ecuatoriana y su función social
Mario Barata, crítico brasilero de arte contemporáneo, ha señalado el contraste entre el criterio del artista europeo actual del americano. Para el artista actual se han convertido en mito el yo del artista, o sea que el artista es el centro del mundo y nada tiene que ver con los otros hombres, y el arte puro, es decir, el artista nada tiene que ver con la sociedad ni con la política. Al contrario, en la América latina, existe un arte social, el artista considera su profesión como servicio, a veces como propaganda de ideario político. Esta orientación ha hecho que el artista compaginara con el tema del indio en sus múltiples realidades: desde el indio como simple motivo estético, hasta el indio como problema social, que   *497   reclama una solución de justicia, intermediando la riqueza de su folklore.
Los mexicanos Diego Rivera y José Clemente Orozco habían introducido en el arte el realismo social, movimiento artístico relacionado íntimamente con las condiciones económicas, sociales y políticas, de que   *498   no puede prescindir el artista. En esta corriente de pintura indigenista, basta citar algunos de nuestros pintores, que de profeso o de pasada, han expresado su visión del indio. Camilo Egas fue de los primeros en introducir en el arte ecuatoriano la temática del indio. Pedro León Donoso fue otro de los pintores que sintió la sugestión del tema campesino. Después de León figura toda una generación de artistas que halló en el indio un motivo de reacción social. José Enrique Guerrero ha pintado a los Danzantes y a los indios Colorados con una riqueza de colores y vivacidad de formas, que emergen del cuadro sin necesidad de perspectiva. Hemos simplemente enumerado algunas manifestaciones del arte indigenista ecuatoriano, que el lector puede verificar, añadiendo muchas obras más.



Crisis del arte religioso
Anotamos la transición que se verificó en el Arte ecuatoriano con la independencia política. En este ambiente estaba por demás el tema religioso.
Pero ni los motivos educacionales ni la simplificación del culto explican la crisis del arte religioso. El fondo de la crisis proviene del exagerado subjetivismo que hoy inspira al arte. Y el arte religioso es todo lo contrario. El arte religioso obliga al artista a salir de sí para inspirarse en temas capaces de dialogar y conmover a los fieles.
Sus primeros ensayos, que los conserva el doctor Alejandro Maldonado, comprueban la orientación señalada por Paul Bar en la Escuela de Bellas Artes. Son pequeños lienzos que interpretan, con un dejo impresionista, el paisaje de la antigua Alameda. El arte es el sentimiento de la presencia universal de Dios. Por lo visto, Mideros no puede ser un pintor accesible a todos. La historia del arte moderno señala, con el nombre de estilos, las formas en que se ha ido manifestando la preferencia de los artistas. Desde luego, no hay artista verdadero que no hubiese experimentado en sí la evolución, bajo el influjo de las corrientes modernas de arte. Connaturalizado con el arte, ha procurado informarse del aporte introducido en la pintura por los grandes maestros del arte contemporáneo, Cézanne, Picasso, Matisse, Braque, Rouault, Kandinsky.   Ha realizado, con gran éxito, exposiciones en los centros principales de América y en la Tercera Bienal Hispanoamericana de Arte, realizada en Barcelona en 1955, obtuvo el gran premio de pintura.
Obras del primero son el retablo mayor de Guápulo, la mampara de San Agustín y los marcos que se destacan en el templo de la Merced con las pinturas de Víctor Mideros. Los hermanos Reyes trabajaron el retablo de San Judas en el templo de Santo Domingo. También la escultura ha experimentado las orientaciones ideológicas del arte moderno                    .

Individualidad y evolución
Estos dos conceptos, que caracterizan al historicismo, pueden aplicarse al arte moderno, para explicar, por una parte, el afán de ahondar en la sicología de la creación artística y por otra, el fenómeno de la evolución de los estilos. André Breton en su Manifiesto del Surrealismo, de 1934, señaló el proceso seguido por el artista moderno en su empeño de creación pura. El primer paso fue la liberación de las sugestiones de la naturaleza y de sus formas. Luego, la independencia del control de la razón lógica y de las normas de la moral y de la estética. Liberado de este modo el artista, puede abandonarse al automatismo síquico puro, estado en el cuál se da la creación auténtica.
En observación de Maritain ya Santo Tomás había descrito el proceso de los actos que verifica el alma, como centro de unidad de la persona humana. Las impresiones de los sentidos, transmitidos por la imaginación, son recogidos en el entendimiento posible para que actúe sobre ellos el entendimiento agente y formule el concepto, quedándole al alma un fondo inagotable de influjo creativo. La sicología estética ha estudiado este proceso, dando nombres nuevos a una realidad conocida desde mucho antes. La historia del arte moderno señala, con el nombre de estilos, las formas en que se ha ido manifestando la preferencia de los artistas. El realismo y el impresionismo basaron en la impresión de la realidad su inspiración artística. Cézanne introdujo en la pintura una preocupación intelectual al afirmar que «todo en la naturaleza se modela según la esfera, el cono y el cilindro y   —504→   que es preciso aprender a pintar sobre estas figuras simples y a continuación uno podrá hacer todo lo que quiera». Esta lección de Cézanne completada con el entusiasmo colorista de Gaugin y Van Gogh, sugirió el cubismo de Derain y Picasso, que teorizó Apollinaire en El Mundo como representación. El surrealismo, que evadió la realidad de la naturaleza y aun las formas de la lógica, ha llevado al artista al arte llamado abstracto, defendido y practicado por Kandinsky, según el cual: «las obras normales de la pintura abstracta brotan de la fuente común de todas las artes: la intuición, la razón, en este caso, desempeña el mismo papel: colabora, trátese de obras que reproduzcan o no determinados objetos, pero siempre como factor secundario».
Dentro de estas formas generales en que se ha desarrollado el arte moderno se han interpuesto algunas otras, con matices más o menos definidos. Pero basta para tratar de explicar los ensayos de nuestros artistas. Desde luego, no hay artista verdadero que no hubiese experimentado en sí la evolución, bajo el influjo de las corrientes modernas de arte. Anotamos ya el caso de Camilo Egas, que del impresionismo y el surrealismo pasó a la representación abstracta. Kingman ha evolucionado del color sombrío a la lucidez cromática ejercitando también el xilograbado y el dibujo ilustrativo. Igual proceso e inquietud puede advertirse en Galo Galecio. De los pintores ecuatorianos de formación europea, Reindón Seminario cultivó el cubismo y Alberto Coloma Silva representó, con figuras geométricas, los arlequines parisienses. Sin abandonar la tónica de un espíritu delicado, ha ensayado expresar el influjo de las corrientes artísticas, el pintor Luis Moscoso. También ha dado muestras de las tendencias actuales Galo Galecio en sus murales decorativos de las salas de la Casa de la Cultura. Pero merece un comentario especial el pintor Oswaldo Guayasamín, cuyo nombre ha rebasado las fronteras patrias. Connaturalizado con el arte, ha procurado informarse del aporte introducido en la pintura por los grandes maestros del arte contemporáneo, Cézanne, Picasso, Matisse, Braque, Rouault, Kandinsky.   —505→   En medio de ellos ha afirmado su personalidad de americano, sensible a los temas sociales, como Rivera y Orozco. De ahí su Huacaiñan, el camino del llanto trajinado históricamente por el indio de hispanoamérica. Sin embargo el artista ha prodigado su fecundidad, afrontando toda clase de motivos. El caso de Guayasamín se brinda a la aplicación de la psicología de la intuición poética y creadora. Su espíritu, en tensión constante, concibe fácilmente el tema, que lo expresa con un vigor de líneas marcadas, casi esquemáticas y un colorido austero, cuando no con una explosión de cromática impresionista.
Fuera de la pintura de caballete, cotizada por aficionados y coleccionistas, Guayasamín se ha puesto al día con las exigencias de la pintura mural expresada en el mosaico. La arquitectura moderna, que ha eliminado los elementos del orden clásico, ofrece en su estructura grandes espacios murales, que requieren una decoración en función de servicio público. En este aspecto de decoración funcional, el artista quiteño ha sido comprometido para decorar el gran mural del edificio del Centro Simón Bolívar de Caracas y en Quito para los murales de la Facultad de Jurisprudencia y del Palacio de Gobierno.
Ha realizado, con gran éxito, exposiciones en los centros principales de América y en la Tercera Bienal Hispanoamericana de Arte, realizada en Barcelona en 1955, obtuvo el gran premio de pintura.

Los estímulos y críticas en la republica
La creación de la Escuela de Bellas Artes tuvo su complemento lógico en la exposición anual de los trabajos que realizaban los alumnos. La creación del premio Mariano Aguilera fue un estímulo de procedencia extraña al círculo de los artistas. En 1924 se organizó el Centro Nacional de Bellas Artes con elemento profesional y en 1932 se fundó el Círculo de Bellas Artes, compuesto, asimismo, por un grupo de artistas.
Pero desde 1939 se organizó el Sindicato de Escritores y Artistas del Ecuador, que establecieron el Salón de Mayo, para exhibir las obras de arte, al margen de las exposiciones oficiales                    .  
El Salón de Mayo, en años sucesivos, acogió las obras de toda una generación de artistas, nacionales y extranjeros, que exhibieron sus creaciones con un afán de puro amor al arte.
Se inauguró con una exhibición conjunta de obras de pintores y escultores jóvenes, a la que siguieron exposiciones individuales de los pintores Michelson, de Roura Oxandaberro, fotografías de Andrés Roosevelt, muestras de Oswaldo Guayasamín, pinturas de Guillermo Olgiesser, lienzos de Eduardo Kingman, etc.
El 9 de agosto de 1944 se creó la Casa de la Cultura, mediante Decreto Ley del Doctor José María Velasco Ibarra. Con el fin de llevar a la práctica el estímulo del arte se creó la sección de Literatura y Bellas Artes.
La anexión del Museo facilitó a la Institución las posibilidades para promover las Exposiciones de Arte.
  La Casa de la Cultura en cumplimiento de su misión, ha patrocinado exposiciones de arte, de autores nacionales y extranjeros, estimulando a los artistas, ya con premios a las mejores obras, ya también con la adquisición de algunas de ellas. En 1942 apareció, editado en Quito, un libro que contenía un estudio de José Alfredo Llerena intitulado La Pintura Ecuatoriana del siglo XX, con un apéndice de Alfredo Chaves, que, contenía El primer Registro Bibliográfico sobre Artes Plásticas en el Ecuador. Desde entonces no han faltado hasta el presente nuevos estudios críticos de las últimas manifestaciones del Arte Ecuatoriano. Tanto la Revista como Letras del Ecuador, que publica la Casa de la Cultura, contienen apreciables aportes sobre crítica artística e ilustraciones demostrativas de las obras de arte. El doctor José Gabriel Navarro ha proseguido en su labor de Contribuciones a la Historia del Arte en el Ecuador, desempolvando los archivos, con el afán de descubrir documentos nuevos sobre el Arte Ecuatoriano.
Don Alfredo Flores Caamaño publicó los testamentos de Miguel de Santiago y de Bernardo de Legarda, que pusieron en claro la personalidad humana de esos grandes artistas coloniales. Carlos Bravomalo ha estudiado el arte de José Enrique Guerrero y éste a su vez publicó un estudio acerca del pintor Guayasamín. Aplicada esta teoría al arte de la pintura implicaría la exigencia de que para hablar de los pintores se requería que el crítico fuese también pintor. Y aquí estriba la dificultad por la crítica del arte moderno, en que cada artista se encierra en su propia individualidad. Y esta labor de Sísifo es la más difícil para el crítico del arte moderno.
Museos y colecciones
Quito, con la riqueza de sus templos, es como un Museo Público de arte religioso. *513  
En 1939 el Estado adquirió las colecciones de don Pacífico Chiriboga y don Alfredo Flores Caamaño, que sirvieron de fondos para organizar el Museo de Arte Colonial, inaugurado el 24 de mayo de 1944, bajo la dirección de don Nicolás Delgado. En la sala principal se colocaron imágenes y cuadros, generalmente anónimos. Los fondos de que consta provinieron del donativo hecho a la ciudad por don Alberto Mena Caamaño, coleccionista no sólo de obras de arte colonial quiteño, sino de algunas adquisiciones hechas en España. El Museo Municipal contiene un valioso ejemplar de Miguel de Santiago, cuadros de la época colonial y abundante representación de Pinto, Manosalvas y Troya. Una pequeña sala se ha destinado a la exposición de obras de los artistas plásticos contemporáneos.
De los particulares, el rico en obras de arte es el Museo Jijón y Caamaño. Además, integró el Museo Arqueológico con la sección de arte colonial, que contiene ejemplares de todos los artistas, incluyendo valiosas colecciones de Pinto, Cadena y Manosalvas. De acuerdo con el espíritu de esta ley las Comunidades Religiosas de Quito han organizado sus Museos Conventuales, en que se exhiben las obras de arte, no destinadas al culto. El de San Francisco contiene la serie de cuadros de la Doctrina Cristiana de Miguel de Santiago, con lienzos de Andrés Sánchez Gallque, Goríbar, Rodríguez y Samaniego y esculturas del padre Carlos Legarda y Caspicara. San Agustín posee la galería de cuadros de la vida del Patriarca, pintados por Miguel de Santiago y sus discípulos, junto con la Sala Capitular, que es una joya de arte y de tradición histórica. La Merced ha dedicado una sala de su segundo claustro superior a la custodia de sus obras de arte. Esta colección contiene ejemplares de procedencia europea y de los artistas Goríbar, Rodríguez, Samaniego y Pinto. La colección guarda muestras de Samaniego, Pinto, Antonio Salguero y Víctor Mideros.
Fuera de Quito, los Municipios de Guayaquil y Cuenca se han interesado por la conservación de las Obras de Arte, organizando Museos con fondos locales, adquiridos a su costa. Desde el establecimiento de la Casa de la Cultura en 1944   *516   se procuró patrocinar exposiciones de arte, que se han realizado ya en el salón del Museo de Arte Colonial, ya en locales de instituciones culturales. Con el fin de acrecentar los fondos del patrimonio artístico nacional, aprobó el 12 de noviembre de 1953 el Reglamento para la adquisición de obras de arte. La Casa de la Cultura podrá adquirir obras de los artistas que ejecutaren exposiciones por su cuenta, pero en todo caso dispondrá, que las Comisiones Técnica y Financiera presenten los respectivos informes».









Planteamiento del problema
“Influencia de la revolución liberal en el arte del Ecuatoriano a partir del año 1896 hasta 1922”

Desarrollo
 Para adentrarnos a una nueva etapa del nuevo periodo del Ecuador es necesario revisar el perfil de lo que fue la revuelta liberal, con antecedentes expuestos por Enrique Ayala Mora en: Resumen de historia del Ecuador pp. 82. "El auge de las exportaciones cacaoteras provocó la consolidación, al interior de la oligarquía costeña, de una fracción de comerciantes y banqueros, diferenciada de los propietarios rurales. Este grupo, al que podemos llamar con propiedad burguesía comercial, fue el sector que logró la dirección de la política con la ´transformación´ liberal. En el golpe de estado y Guerra Civil de 1895, (…) el beneficiario político fue la burguesía."
 La justificación de la revuelta de 1895 dirigida por el general Eloy Alfaro, fue el logro de la burguesía en la política con una ideología liberal y la venta de la bandera en el gobierno de Luis Cordero.
Con la triunfante revuelta se nombró a Alfaro como Jefe Supremo y fue necesario el desarrollo de un programa "liberal" que representase el cambio de la ideología política, lo que implicaba una reestructuración del aparato estatal en el ámbito social y económico, bajo el concepto en la Asamblea Constituyente de 1896-1897 se aprueba la ley de Instrucción Pública la cual implementa la enseñanza gratuita; en la misma asamblea se aprueba también la supresión del diezmo; el programa liberal consiguió el objetivo de comunicar a la sierra y costa con la implementación del ferrocarril el cual aumentó las relaciones comerciales entre las mismas.
En 1901 es elegido Presidente de la república al general Galo Plaza que constituyó su fuerza u apoyo político (placismo) con el sector oligarca, mientras el alfarismo se consolidaba en el pueblo. Plaza respetando el liberalismo expidió en 1902 la ley del matrimonio civil y la ley de cultos en 1904.
Por septiembre de 1905 fue elegido inconstitucionalmente Presidente de la República a Lizardo García; en contra a la circunstancia se arremetió Alfaro con marchas en Quito y el resto del país.
En la Asamblea Nacional de octubre de 1906 se emitió la doceava Constitución llamada la Carta Liberal, cuyo interés fue el de separar a la iglesia del estado, en la misma Asamblea se elige a Alfaro para su segundo periodo presidencial. En su segunda presidencia Alfaro completó la construcción ferroviaria que llegó hasta Quito y en 1908 modificó la ley de Beneficencia, creándose las juntas de beneficencia.
Durante esta etapa el Ecuador vivió una incertidumbre con respecto a sus límites territoriales en especial con el vecino país del sur, Perú.
Cuando Alfaro dejó su segundo mandato en 1911, se generó una disputa por el poder, ante el problema Alfaro quiso tomar el laudo pero fue tomado prisionero para ser ejecutado e incinerado por aglomeraciones de gente controlada por contingentes liberales y derechistas.
Con Gabriel García Moreno se funda la Escuela de Bellas Artes de Quito. En 1875 cierra sus puertas. Para 1904, en el gobierno de Leonidas Plaza, se reabre ...por iniciativa del pintor y escritor Luis A. Martínez (que entonces fuera Ministro de Educación), entre sus docentes estaba Rafael Salas, Juan Manosalvas y Joaquín Pinto (los que mueren para 1906).


“En 1912 llega a dicha Escuela, Paúl Bar, y aporta algo que en la pintura europea había sido novedad en la última cuarta parte del siglo XIX: el Impresionismo... Aprovechándose de descubrimientos de la física sobre la composición de la luz, los impresionistas se habían propuesto abandonar la reproducción fotográfica ... para pintar, no lo que las cosas eran, sino como se veían. Su pura visualidad, que era cosa de luz y color. Pintando los efectos cromáticos de la luz, lograron telas de enorme belleza. A partir de allí se habían sucedido innovaciones que daban a la obra de arte especial autonomía visual... Nada de todo esto había llegado a las Escuelas del Ecuador, no obstante los pintores que habían viajado a formarse en Europa. Por eso el aporte de Bar fue importante, y, para el crítico Díaz, 'de la aparición de Paúl Bar arranca, entre nosotros, la pintura moderna' (lo escribió en 1938).”

Si seguimos este análisis podemos observar claramente que en esta época el Ecuador estaba viviendo en un epoco de cambios acelerados y basándonos en la historia nuestro país producía un arte significativamente religioso es asi como podemos observar que en el momento de suspender los poderes que tenia la iglesia y empezar a dar diferentes libertades al pueblo se generara un producción artística diferente y más innovadora.
También es necesario el considerar que enta época surge la plutocracia en donde podemos observar claramente que el poder se concetraba en las personas de mas recursos económicos la burguesía haciende a un nuevo nivel y esto le da al arte una nueva persepectiva si bien es cierto se empienza a desarrollar el realismo social como forma de expresión también es cierto y necesario entender que la burguesía logro generar nuevos medios fueron los menesis de esta época y siempre se podrá afirmar que esta época exite un desarrollo cultural bastante avanzado.
Fueron los artistas de una generación quienes, enfrentados a la crisis del capitalismo, que había golpeado a las clases populares con miseria y represión, tomaron conciencia del papel que el artista debía cumplir dentro de la sociedad y se decidieron a asumirlo. Todos ellos habían nacido entre 1905 y 1920.
Guerrero, 1905 / Tejada, 1908/ Astudillo, 1908/ Galecio, 1908 / Diógenes Paredes, 1910/ Espinel, 1911 / Kingman, 1913/ Mena Franco, 1913/ Andrade Faini, 1913/ Moscoso, 1913/ Germania Paz y Miño, 1913/ Jaime Andrade, 1913/ Carlos Rodríguez, 1914/ Guayasamín, 1919.

Los mayores habían sido testigos de la matanza de obreros, artesanos y pueblo en las calles de Guayaquil en noviembre de 1922; todos habían vivido de cerca la depresión, la angustia popular, las primeras luchas populares y la Revolución Juliana. Estaban marcados por estos... "hechos generacionales decisivos". Su arte iba a ser vigoroso testimonio de su tiempo. El primer teatro de enfrentamientos fue la Escuela de Bellas Artes de Quito, donde Víctor Mideros -en dibujo y pintura- y Luis Mideros -en escultura- habían impuesto la fría asepsia de formas neoclásicas y maneras académicas; el segundo fue el salón "Mariano Aguilera". Después el choque se exten­dió a todo el pequeño y provinciano mundo del arte de Quito y Guayaquil.

La irrupción de los jóvenes fue violenta. Visualmente violenta...su revolución era pictórica. A los indios falsamente hermoseados de Mideros y algunos costum­bristas rezagados opusieron unos indios de pies enormes, como enraizados en tierra, y de rostros embrutecidos por la miseria o el alcohol. Ya no hubo más fiestas indígenas pintorescas: se pintó la aniquiladora embriaguez colectiva en que tales fiestas remataban. Y las escenas campesinas fueron tan brutales como las que narraba Jorge Icaza -de la misma generación, por supuesto- en "Huasipungo".

Al movimiento se lo ha calificado como "REALISMO SOCIAL"; pero más que realismo era EXPRESIONISMO. La pintura más o menos objetiva de la realidad es el Realis­mo; una pintura especialmente atenta a lo más profundo de esa realidad es el Naturalismo; el Expresionismo va más allá: no pinta la realidad como el pintor la ve; presenta lo que el artista; piensa de esa realidad. El artista no la muestra -Realismo-, ni la desnuda -Naturalismo-, sino que la denuncia. No reproduce la naturaleza: se pronuncia sobre ella, la crítica. Y, para pro­nunciarse sobre las cosas, criticarlas y denunciarlas, las deforma, carga sus tintas. Da de ellas una imagen que golpea, mueve, perturba y obliga a tratar de entender. Todo lo cual es, exacta­mente, lo que los jóvenes artistas ecuatorianos hacían.

 (Ya veremos que en la pintura última del Ecuador varios jóvenes han retor­nado a esas formas incitantes).

Pero los jóvenes artistas ecuatorianos de los años treintas no llegaron al Expresionismo alemán directamente... hubo una mediación latinoamericana. En el México de la revolución, varios artistas habían hecho de la pintura un acontecimiento revolucionario:.... José Clemente Orozco,... Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros - formados en Europa y de ideas marxistas,  habían hecho una pintura mural de enorme grandeza... 

Los jóvenes artistas ecuatorianos de la gene­ración del Realismo Social iban a captar en toda su grandeza... la empresa de los muralistas mexicanos y varios de ellos..., iban a depender de esas formas. Conferencias y folletos, reproducciones y viajes ponían en contacto a los artistas de la generación con el arte de los mexicanos. Pero no solo con esas formas. Un viaje hace conocer a Kingman lo más penetrante del indigenismo peruano. Y, en general, el cerrado medio artístico nacional comienza a abrirse por muchas ventanas hacia el arte de América Latina y el mundo.









Conclusión:
La historia del arte en nuestro país ha sido una historia de la lucha por encontrar un genero propio y vencer claramente la imposición religiosa en nuestro estilo si bien es cierto el indigenismo es una clara muestra de esto también es cierto y necesario recalcar la importancia que tuvo en nuestra historia los diferentes proceso de gobierno y de enfrentamientos porque si bien es cierto nuestra historia es el reflejo de constantes enfrentamientos también es cierto que la riqueza de nuestra cultura es lo que ha permiso al Ecuador el desarrollarse en diferentes ambientes es por eso que en este trabajo de Historia del arte se busca reflejar eso y encontrar mas allá de desenvolviendo histórico y del arte laico una conjetura con nuestra conciencia partiendo así de los grandes movimientos de arquitectura, escultura y pintura denotando claramente que aparte del periodo de arquitectura religioso el mas importante también se podría considera el expresionismo ecuatoriano que surge a partir de la revolución liberal, siendo para mi consideración el periodo mas decisivo he importante en lo que se desenvuelve también el arte cívico quizás esa herencia de un nuevo entendimiento y una percepción que toman nuestros productores de arte es el mayor aporte que para mi considerar es el aporte de la ruptura y generación de un nuevo hito


1 comentario:

  1. Me parece que el trabajo está muy bien realizado, con información muy completa y organizada, que de serguro servirá como medio de estudio para otras personas.

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